NEUROANATOMÍA FUNCIONAL

MENINGES E IRRIGACIÓN DEL CEREBRO

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CONTENIDO DE LA UNIDAD

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Actividades de aprendizaje

Glosario

Interacción

MENINGES E IRRIGACIÓN DEL  CEREBRO    PARTE 1       

INTRODUCCIÓN

El Sistema Nervioso es, junto con el Sistema Endocrino, el rector y coordinador de todas las actividades, conscientes e inconscientes del organismo, consta del sistema cerebroespinal (encéfalo y médula espinal), los nervios y el sistema vegetativo o autónomo.

El encéfalo es la masa nerviosa contenida dentro del cráneo. Está envuelta por las meninges, que son tres membranas llamadas: duramadre, piamadre y aracnoides. El encéfalo consta de tres partes más voluminosas: cerebrocerebelo y bulbo raquídeo, y otras más pequeñas. En su interior hay ventrículos cerebrales llenos de líquido cefalorraquídeo.

El cráneo proporciona protección ósea al encéfalo. La columna constituida por las vertebras y sus discos intervertebrales, proporciona protección ósea a la médula espinal. La columna y el cráneo se articulan en el foramen magno, donde el cuerpo vertebral limita con el hueso occipital.

Para esta unidad  podrás apoyarte de un glosario de términos al que podrás acceder dando click a las palabras subrayadas o coloreadas en rojo.

En la siguiente imagen podemos apreciar un esquema general de los huesos del cráneo que se vinculan al encéfalo y le brindan protección.

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ESQUEMA DE LAS MENINGES Y SU RELACIÓN CON EL ENCÉFALO Y EL CRÁNEO

Las meninges proporcionan protección y apoyo al tejido neural del sistema nervioso central. La membrana más interna, la piamadre, se adhiere a todo el contorno del tejido neural, incluyendo surcos, giros y otros repliegues. Se adhiere estrechamente a las prolongaciones gliales o pies terminales de los astrocitos; esta asociación se denomina membrana pial-glial. La aracnoides, una fina membrana transparente externa a la píamadre, se extiende a través de los surcos y giros cerebrales. El espacio entre estas dos membranas es el espacio subaracnoideo, en cuyo interior fluye el líquido cefalorraquídeo que proporciona flotabilidad y protección al encéfalo. Las arterias y venas discurren a través del espacio subaracnoideo hacia y desde el sistema nervioso central. La ruptura de un aneurisma de una arteria cerebral produce una hemorrafia subaracnoidea. La duramadre, generalmente adherida internamente a la aracnoides, es la membrana protectora más externa y resistente.

Las meninges son tres membranas de tejido conectivo que rodean la médula espinal y el cerebro.

Constan de: Piamadre; Aracnoides y Duramadre.

PIAMADRE

Es una capa vascularizada de tejido conectivo, cubre íntimamente la superficie del cerebro y la médula y está conectada a la aracnoides por trabéculas,  aunque no se encuentra en contacto con las células o las fibras nerviosas.

La piamadre es la meninge interna que protege al sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal). Se encuentra cerca de las estructuras nerviosas. Tapiza las circunvoluciones del cerebro y se insinúa hasta el fondo de surcos y cisuras.

Su función principal así  como del líquido cefalorraquídeo es proteger el sistema nervioso central.

Es una membrana muy delgada compuesta de tejido fibroso cubierto en su superficie externa por una lámina de células planas que son impermeables al fluido. La piamadre es atravesada por vasos sanguíneos que viajan al cerebro y la médula espinal. Estos vasos sanguíneos entran en el tejido nervioso por medio de una membrana túneles, llamados espacios perivasculares. Antes de que estos vasos se conviertan en capilares, la piamadre desaparece.

Entre las neuronas y los elementos de membrana se encuentran los los astrocitos, que forman una capa muy delgada, unida a la cara interior de la piamadre.

La piamadre está integrada a su vez por:

a).- Los ligamentos dentriculados que son dos bandas laterales aplanadas de tejido pial y que se adhieren a la duramadre raquídea por medio de 21 pares de fijaciones y;

b).- Filium terminal que consiste de una extensión de la piamadre; se extiende desde el cono medular hasta el final del saco dural (interna) y del saco dural al cóccix (externa).

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ARACNOIDES

Es una delgada membrana de tejido conectivo no vascular entre la duramadre y la piamadre.

Se trata de la meninge intermedia que protege al sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal). Se encuentra por debajo de la duramadre y se encarga de la distribución del líquido cefalorraquídeo (LCR), que corre en el espacio subaracnoideo, entre la piamadre y la aracnoides.

Como se mencionó con antelación, entre la aracnoides y la piamadre se encuentra el espacio subaracnoideo, ocupado por líquido cefalorraquídeo.

La aracnoides se integra por:

a).- Granulaciones o vellocidades formadas de evaginaciones de la aracnoides a través de la capa meníngea de la duramadre que penetran en los senos venosos durales y permiten el flujo unidireccional del líquido cefalorraquídeo desde los espacios subaracnoideos hasta la circulación venosa.

Se encuentra en gran número a lo largo del seno sagital superior y acompañan a todos los senos durales.

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DURAMADRE

Es la capa más externa de las meninges y está formada por tejido conectivo denso.  La más externa y resistente de las tres meninges o membranas que rodean la pared del encéfalo y la médula espinal.

La duramadre, es dura, fibrosa y brillante. Envuelve completamente el neuroeje desde la bóveda del cráneo hasta el conducto sacro. Es un cilindro hueco formado por una pared fibrosa y espesa, sólida y poco extensible. Se distinguen dos partes.

1- Duramadre craneal: está adherida a los huesos del cráneo emitiendo prolongaciones que mantienen en su lugar a las distintas partes del encéfalo y contiene los senos venosos, donde se recoge la sangre venosa del cerebro. Los tabiques que envía hacia la cavidad craneana dividen esta en diferentes celdas:

  • Tentorio o tienda del cerebelo: un tabique transversal tendido en la parte posterior de la cavidad craneal que separa la fosa cerebral de la fosa cerebelosa. En el centro y por delante delimita el foramen oval de Pacchioni, una amplia abertura a través de la cual pasa el mesencéfalo Por detrás, a lo largo de su inserción craneal corren las porciones horizontales de los senos laterales.

  • La hoz del cerebro, un tabique vertical y medio que divide la fosa cerebral en dos mitades. Presenta una curvatura mayor en cuyo espesor corre el seno sagital superior y una porción rectilínea que se une a la tienda del cerebelo a lo largo de su línea medio por la que corre el seno recto.

  • Tienda de la hipófisis que separa la celda hipofisiaria (un estrecho espacio situado sobre la silla turca del esfenoides y ocupada por la hipófisis) de la celda cerebral.

  • La hoz del cerebelo, que separa los dos hemisferios cerebelosos.

2- Duramadre espinal: encierra por completo la médula espinal. Por arriba, se adhiere al agujero occipital y por abajo termina a nivel de las vertebras sacras formando un embudo, el cono dural. Está separada de las paredes del conducto vertebral por el espacio epidural, que está lleno de grasa y recorrido por arteriolas y plexos venosos.

Características

  • Superficie externa: Es regularmente redondeada y responde a las paredes óseas y ligamentosas del conducto vertebral, de las que está separada por el espacio epidural. Libre en su parte posterior, anteriormente se halla en contacto con el ligamento longitudinal posterior. En sentido lateral, se prolonga alrededor de cada nervio espinal, al que acompaña adelgazándose cada vez más por fuera del foramen intervertebral.

  • Superficie interna: Es lisa y pulida y corresponde a la aracnoides.

  • Extremo superior: Se continúa sin límites netos con la duramadre craneal. Por su superficie externa, se adhiere al foramen magno y al atlas.

  • Extremo inferior: Constituye el fondo de saco dural, que se detiene a nivel de S2-S3. Contiene a la cola de caballo y al filum terminal. Este último en la parte más inferior del saco dural, perfora a la duramadre, que se aplica contra él envainándolo. Desciende hasta la primera vértebra coccígea. La duramadre se adhiere a la cara anterior del conducto sacro.

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VENTRÍCULOS Y LÍQUIDO CEFALORRAQUÍDEO

El área profunda del encéfalo contiene cavidades llenas de líquido llamadas ventrículos, pero están lejos de ser más que restos de desarrollo, pues tienen una función crítica en la circulación del del cerebro.

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El encéfalo tiene cuatro ventículos: dos en los hemisferios cerebrales (ventrículos laterales), uno en la línea media encefálica (tercer ventrículo) y uno en el tronco encefálico (cuatro ventrículo). Cada uno de ellos contiene un grupo de membranas llamadas plexos coroideos, que tienen abundantes vasos sanguíneos. Estas membranas vasculares producen la mayor parte del líquido celaforraquídeo (LCR) que fluye a través del sistema ventricular: de los ventrículos laterales al tercer ventrículo, luego a través del acueducto encefálico al cuatro ventrículo, del cuarto ventrículo el LCR sale por tres aberturas (una en la línea media y dos en cada lado) al espacio subaracnoideo alrededor del tronco encefálico. De aquí, el líquido fluye a la parte superior del cerebro para ser absorbido en la sangre venosa de los canales venosos llamados senos venosos durales.

Es conocimiento popular que el cerebro se encuentra situado dentro del cráneo, siendo protegido entre otras cosas por éste y por diferentes membranas, como las meninges. 

El correcto funcionamiento y protección de este órgano es fundamental para la supervivencia, de manera que es necesario nutrirlo y evitar posibles daños, como los producidos por los golpes o la presión intracraneal. Además, en su necesariamente continuo funcionamiento se generan residuos, los cuales pueden resultar nocivos y que por lo tanto deben ser retirados del sistema. 

En todo ello participa un líquido de gran importancia que circula por el sistema nervioso, el conocido como líquido cefalorraquídeo.

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Una idea general del líquido cefalorraquídeo

El líquido cefalorraquídeo o cerebroespinal es una sustancia presente en el sistema nervioso, tanto a nivel de encéfalo como de médula espinal, que realiza diversas funciones como la protección, el mantenimiento de la presión intracraneal y estado de salud del órgano pensante.​

 

Su presencia en el sistema nervioso se da especialmente en el espacio subaracnoideo (entre la aracnoides y la piamadre, dos de las meninges que protegen el encéfalo) y los ventrículos cerebrales. Se trata de un líquido transparente de una importancia fundamental en la conservación y buena salud del cerebro, con una composición similar a la del plasma sanguíneo, del cual se deriva. A pesar de ser incoloro, diferentes alteraciones e infecciones pueden dotarlo de diferentes tonalidades, siendo su coloración signo de la presencia de un problema.​

 

Ciclo vital del líquido cefalorraquídeo

El líquido cefalorraquídeo es sintetizado en los plexos coroideos, unas pequeñas estructuras presente en los ventrículos laterales, siendo la principal función de dichos plexos la producción de esta sustancia. Esta producción se da de manera continúa, renovándose para mantener una cantidad constante de dicha sustancia.​

 

Una vez emitido fluye de los ventrículos laterales al tercer ventrículo y posteriormente hacia cuarto a través del acueducto de Silvio. Desde allí termina proyectándose al espacio subaracnoideo a través de un orificio conocido como orificio de Magendie y los orificios de Luschka, aberturas situada en el cuarto ventrículo cerebral que ponen en contacto el sistema ventricular y el meníngeo al comunicar con la cisterna magna del espacio subaracnoideo (situado entre las meninges aracnoides y piamadre). A partir de ese punto circula a través de las meninges a lo largo de todo el sistema nervioso, ejerciendo diversas funciones en el proceso.​

 

Para culminar con su ciclo vital, finalmente es reabsorbido a través de las granulaciones aracnoideas, que conectan con las venas presentan en la duramadre, con lo que el líquido termina llegando al torrente sanguíneo.

 

El ciclo de vida medio de esta sustancia es de alrededor de tres horas, entre su secreción, circulación, recolección y renovación.

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Composición

Tal y como se acaba de mencionar, la composición del líquido cefalorraquídeo es muy similar a la del plasma sanguíneo, siendo las variaciones principales la comparativamente mucho menor presencia de proteínas (se calcula que en el plasma sanguíneo la presencia de proteínas es doscientas veces mayor) y el tipo de electrolitos que forman parte de él.

 

Una solución de base aquosa, el líquido cefalorraquídeo tiene diversos componentes de gran importancia para el mantenimiento del sistema nervioso, como vitaminas (especialmente del grupo B), electrolitos, leucocitos, aminoácidos, colina y ácido nucleico.​

 

Dentro de esta gran cantidad de elementos, en el líquido cefalorraquídeo destaca la presencia de albúmina como principal componente proteico, junto con otros como la prealbúmina, alfa-2-macroglobulina o la transferrina. Al margen de éstos componentes destaca la elevada presencia de glucosa, teniendo alrededor de entre un 50 y 80% de presencia en esta solución tan vital para el encéfalo.​

 

Funciones principales

Hemos visualizado una óptica de qué es el líquido cefalorraquídeo, por donde circula y de que se compone. Sin embargo cabe preguntarse por qué esta sustancia resulta tan importante para el correcto funcionamiento del conjunto del sistema nervioso. Para responder a esta pregunta es necesario ver qué funciones tiene.​

 

Uno de las funciones principales del líquido cefalorraquídeo es la de ser el principal mecanismo de eliminación de los residuos producidos por el continuo funcionamiento del sistema nervioso, residuos que podrían afectar gravemente a su funcionamiento. Así, la circulación de líquido cefalorraquídeo se lleva esas sustancias y metabolitos, los cuales terminarán siendo excretados del sistema. En caso de no existir esta sustancia, las toxinas y partículas sobrantes irían quedando sedimentadas en regiones del sistema nervioso y zonas adyacentes, de manera que aparecerían muchos problemas en el estado de las células vivas: ni podrían liberarse de esos elementos sobrantes, ni podrían acceder a las partes de estos que pueden ser reciclados una vez han pasado por el lugar adecuado.​

 

Otra de las funciones de mayor relevancia del líquido cerebroespinal es la de mantener nutrido al encéfalo, así como asegurar la constancia del medio entre las diferentes células del cerebro y la médula. Es una especie de "amortiguador" químico que permite que aumente el margen de maniobra en caso de que aparezcan ciertos desequilibrios hormonales, por ejemplo, y cuando hay problemas de homeostasis en general.​

 

El líquido cefalorraquídeo permite también que el cerebro se mantenga en flotación dentro del cráneo, reduciendo en gran medida su peso. Dicha flotación también sirve como amortiguación ante agresiones, golpes y movimientos al reducir la posibilidad de choque contra los huesos del cráneo o elementos externos.​

 

Asimismo, el líquido cefalorraquídeo tiene que ver en gran medida con el mantenimiento de la la presión intracraneal, haciendo que no sea ni demasiado grande ni demasiado pequeña, manteniendo un equilibrio constante que permite el correcto funcionamiento.​

 

Por último, participa también al actuar como sistema inmunitario, protegiendo al sistema nervioso de agentes nocivos. También contribuye como medio de transporte de hormonas.

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