¿Qué es el Parkinson?



La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que pertenece a un grupo de afecciones conocidas como trastornos del movimiento. Es a la vez crónica, es decir, que persiste durante un extenso período de tiempo, y progresiva, lo que significa que sus síntomas empeoran con el tiempo. A medida que las células nerviosas (neuronas) en partes del cerebro se deterioran o mueren, se puede empezar a notar problemas con el movimiento, temblores, rigidez en las extremidades o en el tronco, o problemas de equilibrio. Al volverse estos síntomas más pronunciados, las personas pueden tener dificultad para caminar, hablar o completar otras tareas sencillas. Si se tiene uno o más de estos síntomas, no necesariamente quiere decir que se tiene la enfermedad de Parkinson, ya que los síntomas aparecen también en otras enfermedades.


Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Parkinson, aunque algunos casos son hereditarios y se pueden deber a mutaciones genéticas específicas. Sin embargo, la mayoría de los casos son esporádicos, lo que quiere decir que la enfermedad generalmente no es hereditaria. Se cree que la enfermedad de Parkinson probablemente es el resultado de una combinación de susceptibilidad genética y exposición a uno o más factores ambientales desconocidos que desencadenan la enfermedad.


La enfermedad de Parkinson es la forma más común de parkinsonismo, nombre de un grupo de trastornos con características y síntomas similares. Aunque la mayoría de las formas de parkinsonismo no tienen una causa conocida, hay casos en los que la causa se sabe o se sospecha o donde los síntomas son el resultado de otro trastorno.


Al momento no hay cura para la enfermedad de Parkinson, pero se continúan llevando a cabo investigaciones. A menudo los medicamentos o la cirugía pueden mejorar sustancialmente los síntomas motores.


¿Qué causa la enfermedad?

La enfermedad de Parkinson se presenta cuando se dañan o mueren las células nerviosas, o neuronas, en el cerebro. Aunque muchas áreas del cerebro se ven afectadas, los síntomas más comunes son el resultado de la pérdida de neuronas en un área cerca de la base del cerebro conocida como sustancia negra. Normalmente, las neuronas en esta área producen una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina. La dopamina es un mensajero químico responsable de transmitir señales entre la sustancia negra y la siguiente "estación de relevo" del cerebro, llamada el cuerpo estriado, para producir movimientos uniformes y deliberados. La pérdida de dopamina produce patrones anormales de activación nerviosa dentro del cerebro que causan deterioro del movimiento. Los estudios demuestran que la mayoría de las personas con Parkinson han perdido un 60 a 80 por ciento o más de las células productoras de dopamina en la sustancia negra en el momento de la aparición de los síntomas y que también tienen pérdida de las terminaciones nerviosas que producen el neurotransmisor norepinefrina. La norepinefrina está estrechamente relacionada con la dopamina. Es el mensajero químico principal del sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso que controla muchas de las funciones automáticas del cuerpo, como el pulso y la presión arterial. La pérdida de norepinefrina puede ayudar a explicar varias de las características no motrices que se ven en la enfermedad de Parkinson, entre ellas, la fatiga y las anomalías relacionadas con la regulación de la presión arterial.


Las células cerebrales afectadas de las personas con esta enfermedad contienen cuerpos de Lewy, que son depósitos de la proteína alfa-sinucleína. Los investigadores aún no saben por qué se forman los cuerpos de Lewy o qué papel juegan en la enfermedad. Algunas investigaciones sugieren que, en las personas con la enfermedad de Parkinson, el sistema de eliminación de proteínas de las células puede fallar y hacer que las proteínas se acumulen a niveles nocivos desencadenando la muerte celular. Otros estudios han encontrado pruebas de que las masas de proteína que se desarrollan dentro de las células cerebrales de las personas con Parkinson pueden contribuir a la muerte de las neuronas. Algunos investigadores especulan que la acumulación de proteínas en cuerpos de Lewy es parte de un intento fallido de proteger la célula de la toxicidad de las colecciones o agregados más pequeños de sinucleína.


Factores genéticos. Los científicos han identificado varias mutaciones genéticas asociadas con la enfermedad, incluyendo el gen alfa-sinucleína, además de muchos genes más que se han vinculado provisionalmente al trastorno. El estudio de los genes responsables de los casos heredados de Parkinson puede ayudar a los investigadores a comprender tanto los casos heredados como los esporádicos. Los mismos genes y proteínas que se ven alterados en los casos heredados también podrían haber sido alterados en los casos esporádicos por toxinas ambientales u otros factores. Los investigadores también esperan que el descubrimiento de estos genes estar involucrados ayude a identificar nuevas formas de tratar la enfermedad de Parkinson.


Medio ambiente. La exposición a ciertas toxinas ha causado síntomas parkinsonianos en circunstancias excepcionales (como la exposición a la MPTP, una droga ilícita, o en los mineros expuestos al metal manganeso). Otros factores ambientales aún no identificados también pueden causar la enfermedad en personas genéticamente susceptibles.


Mitocondrias. Existen varias líneas de investigación que sugieren que las mitocondrias, los componentes productores de energía de la célula, pueden jugar un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Las mitocondrias son fuentes importantes de radicales libres, las moléculas que dañan las membranas, las proteínas, el ADN y otras partes de la célula. Este daño a menudo se conoce como estrés oxidativo. Se han detectado cambios relacionados con el estrés oxidativo, incluyendo el daño de radicales libres al ADN, las proteínas y las grasas, en los cerebros de personas con enfermedad de Parkinson. Se han identificado algunas mutaciones que afectan la función mitocondrial como causas de la enfermedad.


Aunque la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo, la inflamación, las toxinas, y muchos otros procesos celulares pueden contribuir a la enfermedad de Parkinson, la causa real de la muerte o pérdida celular en dicha enfermedad sigue sin determinarse.


¿Qué genes están ligados a la enfermedad de Parkinson?

Varios genes ya han sido ligados definitivamente a la enfermedad de Parkinson. El primero en ser identificado fue el gen de la proteína alfa-sinucleína. En la década de los noventa, los investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y de otras instituciones estudiaron los perfiles genéticos de una extensa familia italiana y de tres familias griegas con enfermedad de Parkinson familiar y encontraron que su enfermedad estaba relacionada con una mutación en este gene. Encontraron una segunda mutación del gen de la alfa-sinucleína en una familia alemana con Parkinson. Estos hallazgos impulsaron estudios sobre el papel de la alfa-sinucleína en la enfermedad, lo que llevó al descubrimiento de que los cuerpos de Lewy, que son vistos en todos los casos de Parkinson, contenían agregados de la proteína alfa-sinucleína. Este descubrimiento reveló el vínculo entre las formas hereditarias y las esporádicas de la enfermedad.


En el 2003, investigadores que estudiaban la forma hereditaria de la enfermedad de Parkinson descubrieron que en una familia extensa que tenía la enfermedad, ésta era causada por la triplicación del gen de la alfa-sinucleína normal en una copia del cromosoma 4 (un cromosoma es una estructura de forma alargada compuesto de proteínas y de material genético llamado ADN). Esta triplicación hace que se produzcan cantidades excesivas de alfa-sinucleína normal en las personas de la familia afectada. El estudio demostró que un exceso de la forma normal de la sinucleína podría producir la enfermedad, al igual que lo hace la forma anormal.

Otros genes ligados a la enfermedad de Parkinson son el gen de la parkina, el DJ-1, el PINK1 y el LRRK2. Los genes DJ-1 y PINK-1 causan formas raras y de inicio temprano de la enfermedad de Parkinson. El gen de la parkina se traduce en una proteína que normalmente ayuda a las células a descomponer y reciclar las proteínas. El DJ-1 normalmente ayuda a regular la actividad de los genes y a proteger las células del estrés oxidativo. El PINK1 codifica para una proteína activa en las mitocondrias. Las mutaciones en este gen parecen aumentar la susceptibilidad al estrés celular.


Las mutaciones en el gen LRRK2 fueron identificadas originalmente en varias familias inglesas y vascas como una causa de inicio tardío de la enfermedad. Estudios posteriores han identificado mutaciones de este gen en otras familias con Parkinson así como en un pequeño porcentaje de personas aparentemente con Parkinson esporádico. Las mutaciones en el gen LRRK2 son una causa importante de la enfermedad de Parkinson en el norte de África y el Oriente Medio.


Otra asociación interesante es con el gen GBA, que produce la enzima glucocerebrosidasa. Las mutaciones en ambos genes de GBA causan la enfermedad de Gaucher (en la que los ácidos grasos, aceites, ceras, y esteroides se acumulan en el cerebro). Otros cambios en este gen están asociados con un mayor riesgo de la enfermedad de Parkinson. Los investigadores tratan de entender lo que esta asociación nos puede decir acerca de los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson y los posibles tratamientos.


¿A quién le da la enfermedad de Parkinson?

Los cálculos indican que cerca de 50.000 personas en los Estados Unidos son diagnosticadas con enfermedad de Parkinson cada año, aunque algunos cálculos son mucho más altos. Saber el número preciso de casos puede ser difícil debido a que muchas personas en las etapas tempranas de la enfermedad suponen que sus síntomas se deben al envejecimiento normal y no buscan atención médica. El diagnóstico a veces resulta complicado por el hecho de que otras enfermedades pueden causar síntomas de Parkinson y no existe una prueba definitiva para la enfermedad. A veces los médicos les dicen a las personas con Parkinson que tienen otros trastornos, mientras que las personas con enfermedades similares al Parkinson pueden recibir un diagnóstico incorrecto de Parkinson.


Hay casi un 50 por ciento más hombres que mujeres con enfermedad de Parkinson, pero las razones para esta diferencia no son claras. Aun cuando la enfermedad se presenta en personas en todo el mundo, varios estudios han encontrado una mayor incidencia en los países desarrollados. Otros estudios han encontrado un mayor riesgo entre las personas que viven en áreas rurales donde el uso de pesticidas es mayor. Sin embargo, esos riesgos aparentes no han sido completamente determinados.


Un factor de riesgo claro para la enfermedad es la edad. La edad promedio de inicio es de 60 años, y la incidencia aumenta significativamente con la edad. Sin embargo, alrededor del 5 al 10 por ciento de las personas con enfermedad de Parkinson tiene una enfermedad de “inicio temprano” que comienza antes de los 50 años de edad. Algunos casos de aparición temprana están vinculados a las mutaciones de genes específicos, tales como el gen de la parkina. Las personas con uno o más familiares cercanos con Parkinson corren un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. No obstante, el riesgo total si siguiendo apenas de alrededor del 2 al 5 por ciento, a menos que la familia tenga una mutación genética conocida para la enfermedad. Se estima que entre el 15 y 25 por ciento de las personas con Parkinson saben que tienen un pariente con la enfermedad.


En casos muy raros, los síntomas parkinsonianos pueden aparecer en las personas antes de los 20 años de edad. Esta enfermedad se conoce como parkinsonismo juvenil. Generalmente comienza con distonía y bradicinesia, y los síntomas a menudo mejoran con el medicamento levodopa.


¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Los cuatro principales síntomas de la enfermedad de Parkinson son:


1.- Temblor. El temblor asociado con la enfermedad tiene una apariencia característica. Típicamente, el temblor toma la forma de un movimiento rítmico hacia adelante y hacia atrás a una velocidad de 4-6 latidos por segundo. Puede involucrar el pulgar y el índice y parecer un temblor de "rodamiento de píldoras". El temblor a menudo comienza en una mano, aunque a veces se afecta primero un pie o la mandíbula. Es más obvio cuando la mano está en reposo o cuando la persona está bajo estrés. El temblor generalmente desaparece durante el sueño o mejora con el movimiento intencional. Por lo general, es el primer síntoma que hace que las personas busquen atención médica.


2.- Rigidez. La rigidez, o resistencia al movimiento, afecta a la mayoría de las personas con enfermedad de Parkinson. Los músculos permanecen constantemente tensos y contraídos y la persona tiene dolor o se siente tiesa. La rigidez se vuelve obvia cuando alguien más trata de mover o extender el brazo de la persona. El brazo se moverá solamente en forma de trinquete, es decir, con movimientos cortos y espasmódicos conocidos como rigidez de "rueda dentada".


4.- Bradicinesia. Esta disminución del movimiento espontáneo y automático es particularmente frustrante debido a que puede hacer que las tareas sencillas se vuelvan difíciles. La persona no puede realizar rápidamente movimientos rutinarios. Las actividades que antes realizaba de forma rápida y sencilla, como hacerse el aseo personal o vestirse, pueden tomar mucho más tiempo. A menudo hay una disminución de las expresiones faciales.


3.- Inestabilidad postural. La inestabilidad postural, o deterioro del equilibrio, hace que las personas afectadas se caigan fácilmente.


La enfermedad de Parkinson no afecta a todas las personas de la misma manera, y la tasa de progresión y los síntomas particulares difieren entre los individuos.


Los síntomas de la enfermedad comienzan típicamente en un lado del cuerpo. Sin embargo, con el tiempo, la enfermedad afecta ambos lados. Incluso después de que la enfermedad afecta ambos lados del cuerpo, los síntomas a menudo son menos fuertes en un lado que en el otro.

Los amigos o miembros de la familia pueden ser los primeros en notar cambios en alguien con enfermedad de Parkinson de inicio temprano. Pueden ver que el rostro de la persona carece de expresión y animación (conocido como "rostro enmascarado") o que la persona se mueve más lentamente.


Los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden ser sutiles y se presentan gradualmente. Las personas afectadas pueden sentir temblores leves o tener dificultad para levantarse de una silla. Las actividades pueden tomar más tiempo que antes en completarse y las personas pueden notar cierta rigidez, además de la lentitud. Pueden notar que hablan en voz muy baja o que escriben de manera lenta con letra pequeña o difícil de entender. Este período temprano puede durar mucho tiempo antes de que aparezcan los síntomas motores (de movimiento) más clásicos y obvios.


A medida que la enfermedad progresa, los síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden comenzar a interferir con las actividades diarias. Las personas afectadas tal vez no puedan sostener los cubiertos firmemente o pueden encontrar que el temblor les hace difícil leer el periódico. Las personas con enfermedad de Parkinson a menudo desarrollan la llamada marcha parkinsoniana que incluye una tendencia a inclinarse hacia adelante, dando pequeños pasos rápidos, como apurados (llamado festinación), y experimentan una reducción de movimiento en uno o ambos brazos. Pueden tener problemas para iniciar el movimiento (la vacilación inicial) y pueden detenerse de repente cuando van caminando (se quedan “congelados”).


Una cantidad de otros síntomas pueden acompañar la enfermedad de Parkinson y algunos pueden tratarse con medicamentos o fisioterapia.


Depresión. Este es un problema común y puede aparecer en las primeras etapas de la enfermedad, aún antes de que se noten otros síntomas. Algunas personas pierden su motivación y se vuelven dependientes de los miembros de la familia. Afortunadamente, la depresión generalmente se puede tratar con éxito con medicamentos antidepresivos como la amitriptilina o la fluoxetina.