Percepción y Memoria. Parte I


La memoria semántica es una subdivisión de la memoria declarativa que incluye el conocimiento sobre objetos y palabras.

Parte de ese conocimiento almacenado sobre el mundo que nos rodea proviene de las experiencias que recibimos a través de nuestros sentidos; de hecho, se organizaría al categorizar o clasificar, es decir, a partir de la capacidad para establecer que algo percibido pertenece a un grupo específico con características compartidas. Por tanto, habrá una relación entre percepción y categorización, y cada vez contamos con mayor evidencia de que determinadas áreas perceptivas se encuentran íntimamente ligadas a la red de representaciones de la memoria semántica.

Las primeras hipótesis sobre la organización de la memoria semántica surgieron de la neuropsicología al describirse casos de pacientes que perdieron el conocimiento semántico de categorías específicas –p. ej., de la categoría “animales” o de la categoría “herramientas”– (Capitani, Laiacona, Mahon y Caramazza, 2003).

Ya desde el sigo XIX y durante gran parte del siglo XX, se plantearon los modelos iniciales que proponían que este conocimiento de los objetos se establecía en el cerebro según sus características (property-based) tanto sensoriales –forma, tamaño o color– como motoras –relacionadas con su uso–. Por tanto, una lesión en regiones que almacenan la forma de los objetos podría dar como resultado una alteración en el conocimiento sobre los animales, ya que la forma es crucial para diferenciar diferenciar a unos de otros; mientras que el daño en las áreas donde se conserva el conocimiento sobre el uso de los objetos produciría un déficit en la categoría de las herramientas.

A finales del siglo XX, sin embargo, Caramazza y Shelton (1998) propusieron un modelo alternativo en el que planteaban que dicho conocimiento de los objetos se organizaba por categorías específicas (domain-specific). Es decir, que existen áreas especializadas en el cerebro que procesan y almacenan características de determinadas categorías de objetos que han sido fundamentales, desde un punto de vista evolucionista, para la adaptación y supervivencia del ser humano. Así, en el caso del sistema visual se ha observado que, en tareas de reconocimiento, diferentes áreas occipitotemporales responden de forma selectiva a animales, herramientas, caras, partes del cuerpo o, incluso, lugares.

Actualmente, la evidencia desde la neurociencia cognitiva apoya un modelo mixto, puesto que los estudios de neuroimagen parecen mostrar que hay, por un lado, solapamiento entre los circuitos de percepción, acción motora y conocimiento de la memoria semántica; mientras, por otro, se observa que ciertas regiones se encuentran, a su vez, organizadas por categorías (Martin, 2007).

Así, trabajos recientes con resonancia magnética nuclear funcional (RMNf) describen que la forma de un objeto conocido activa las regiones visuales relacionadas con su categoría, pero también las áreas de asociación auditiva; y sucede lo mismo en el caso inverso, ya que escuchar un sonido conocido activa las regiones auditivas, pero también áreas visuales (Reilly, García y Binney, 2016). De hecho, múltiples son los estudios con RMNf en los que se ha observado la activación de los circuitos motores, así como los sensoriales visual, auditivo, táctil y gustativo, cuando los participantes debían responder a preguntas sobre las diferentes características de objetos.

Si las cuestiones eran sobre el uso de una herramienta, se activaban las cortezas motoras y premotoras; mientras que si se indagaba por la forma de una fruta se activaban las visuales; las cortezas auditivas si se preguntaba por el sonido de un objeto; o las gustativas si eran sobre el olor o el sabor (p. ej., Goldberg, Perfetti y Schneider, 2006 o Simons, Martin y Barsalau, 2005). De algún modo, el sistema utiliza las mismas regiones que procesan las características de los estímulos para almacenarlas, y viceversa.


Diferentes estudios muestran que se activan las cortezas premotora y sensoriomotora cuando las personas piensan en el uso de una herramienta o en las características táctiles de un estímulo. Sin embargo, se activa la corteza orbitofrontal cuando se piensa en el olor o el sabor, el surco temporal superior cuando es el sonido y la corteza temporal ventral cuando se piensa en la forma. Algunos autores proponen, de hecho, que dentro de la vía ventral para la percepción existe un gradiente posteroanterior o caudorrostral, donde las estructuras posteriores procesan las características más simples de los objetos, información que va integrándose en estructuras anteriores hasta llegar a las temporales más rostrales, donde se discriminan los objetos en situaciones de máxima ambigüedad y se almacena la información semántica de mayor relevancia (Murray y Richmond, 2001).

A pesar de la citada relación entre los sistemas perceptivo y mnésico, los datos de pacientes con lesiones cerebrales muestran una disociación entre percepción y memoria semántica, ya que aquellos con agnosias visuales suelen mantener intacta dicha memoria semántica y describir los objetos aunque no los reconozcan cuando los ven (su forma, color, tamaño y uso).

También se ha objetivado una disociación entre percepción e imaginación. Así, hay personas con agnosia visual a objetos que pueden dibujarlos con detalle recurriendo a su memoria; y al revés, se han descrito pacientes incapaces de evocar imágenes visuales en ausencia de déficits perceptivos. La neuroimagen ha expuesto también un gradiente de distribución posteroanterior en la vía

ventral del reconocimiento de objetos durante el procesamiento perceptivo y anteroposterior durante la imaginación de esos mismos objetos (Hyun-Lee, Kravitz y Baker, 2012).

Las imágenes se pueden evocar de manera vívida incluso con lesiones graves de la región V1. Sin embargo, cuando la memoria semántica se altera, como en el caso de pacientes con demencia semántica, sí encontraremos dificultades asociadas en lenguaje y percepción. Es importante conocer esta relación entre memoria y percepción puesto que, como decíamos, será imprescindible para poder realizar un diagnóstico diferencial y un abordaje precisos.


Triviño Mosquera, Mónica/Bembibre Serrano, Judit/Arnedo Montoro, Marisa. Neuropsicología de la percepción (Biblioteca de Neuropsicología) (Spanish Edition).

267 vistas0 comentarios

Nilo 171, Clavería, Azcapotzalco, 02080  CDMX

Tel: (55) 50180583

WhatsApp: (52) 55 4962 1781

Menú

Síguenos

© 2020 Copyright Derechos Reservados Consejo Mexicano de Neurociencias