PRINCIPIOS DE NEUROANATOMÍA

EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL

NEURODESARROLLO

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EL SISTEMA NERVIOSO

CENTRAL

NEURODESARROLLO

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“Es en el cerebro donde todo tiene lugar.” 

Oscar Wilde

PANORAMA GENERAL DEL SISTEMA NERVIOSOS CENTRAL

El sistema nervioso central (SNC) consta del encéfalo y la médula espinal. El encéfalo es la masa nerviosa contenida dentro del cráneo. Está envuelta por las meninges, que son tres membranas llamadas: duramadre, piamadre y aracnoides. El encéfalo consta de tres partes más voluminosas: cerebrocerebelo y bulbo raquídeo, y otras más pequeñas. En su interior hay ventrículos cerebrales llenos de líquido cefalorraquídeo.

 

El cerebro humano pesa alrededor de 400 gramos al nacimiento y su peso se triplica durante los primeros tres años de vida, sobre todo debido a la adición de mielina y al crecimiento de las prolongaciones neuronales. El cerebro adulto entre 1,200 y 1400 gramos por lo que es una estructura relativamente pequeña, ya que constituye aproximadamente el 2% de todo el peso corporal pero consume el 25% de la energía y de la sangre del cuerpo. No obstante, las capacidades mentales humanas distintivas con otras especies no se relacionan con su tamaño, sino con la complejidad de las interconexiones neuronales y el desarrollo diferencial de las distintas áreas de la corteza cerebral con sus funciones cognitivas - corticales superiores únicas. El cerebro presenta funciones tan complejas como el pensamiento, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria, la imaginación, atención, consciencia, experiencia emocional y sueño. Además, el cerebro regula y modula las funciones viscerales, endocrinas y somáticas.

En cierto modo, la médula espinal es una porción más simple del SNC que el cerebro, ya que tiene una organización uniforme a lo largo de su trayecto. Sin embargo, el procesamiento al interior de la médula espinal es complejo y tiene funciones de extrema importancia: recibe información sensitiva extensa sobre el mundo alrededor y realiza el procesamiento inicial de esta información. La médula espinal transporta toda la información motora que llega a los músculos voluntarios y, de este modo, participa directamente en el control del movimiento corporal. También tiene un papel directo en la regulación de las funciones viscerales. Es importante señalar que funciona como conductor para el flujo longitudinal de información hacia y desde el cerebro.

En este capítulo se proporcionará un panorama amplio sobre el encéfalo y la médula espinal, su organización, así como el sistema ventricular, las capas meníngeas y el riego sanguíneo.

RESUMEN DEL CAPÍTULO. EMBRIOLOGÍA

El objetivo de este capítulo es ofrecer la suficiente información sobre el desarrollo embriológico para entender la disposición de las estructuras del sistema nervioso maduro.

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Neurulación

Todo el sistema nervioso se origina de la placa neural, un engrosamiento ectodérmico en el suelo del saco amniótico (fig. 1). Durante la tercera semana tras la fecundación, la placa forma los pliegues neurales pares, que se unen para crear el tubo neural y el conducto neural. La unión de los pliegues comienza en la futura región cervical del embrión y avanza y avanza rostral y caudalmente. Los extremos craneal y caudal abiertos del tubo neural, los neuroporos, se cierran antes de finalizar la cuarta semana. El proceso de formación del tubo neural a partir del ectodermo se conoce como neurulación.

Las células en el borde de cada pliegue neural escapan de la línea de unión y forman la cresta neural a lo largo del tubo. Los tipos celulares derivados de la cresta neural incluyen células de los ganglios espinales (ganglio sensitivo de la raíz dorsal) y autónomos, melanocitos y las células de Schwann de los nervios periféricos.

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Figura 1 Sección transversal de un embrión de tres somitos (20 días) (B) y( C) Secciones transversales de un embrión de ocho somitos (22 días).

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Nervios espinales

La parte dorsal del tubo neural se denomina placa alar, y la ventral se denomina placa basal (fig. 2). Las neuronas que se desarrollan en la placa alar tienen una función predominantemente sensitiva y reciben las raíces dorsales de los nervios espinales que se desarrollan a partir de los ganglios espinales, mientras que las de la placa basal tienen una función predominantemente motora y dan lugar a las raíces ventrales de los nervios espinales. En niveles determinados de la médula espinal, las raíces ventrales también contienen fibras autónomas. Las raíces dorsales y ventrales se unen para formar los nervios espinales, que emergen del conducto vertebral en el intervalo entre los arcos neurales formados por las vértebras mesenquimatosas.

Inicialmente, las células de los ganglios espinales (raíz dorsal son bipolares. Pasan a ser monopolares por confluencia de sus dos prolongaciones en un lado de las células madre.

Figura 2 Tubo neural, nervio espinal y vértebra mesenquimatosa de un embrión de seis semanas.

Encéfalo

Al final de la cuarta semana, la porción rostral del tubo neural experimenta una flexión a nivel del encéfalo medio (fig. 1.3A). Esta región es el mesencéfalo; ligeras constricciones marcan esta unión con el prosencéfalo (encéfalo anterior) y el rombencéfalo (encéfalo posterior). La placa alar del prosencéfalo se expande a cada lado (fig 1.3B) para formar el telencéfalo (hemisferios cerebrales). La placa basal se mantiene en su sitio como diencéfalo. Finalmente, una vesícula óptica emitida por el diencéfalo es la precursora de la retina y el nervio óptico.

El diencéfalo, el mesencéfalo y el rombencéfalo constituyen el tronco del encéfalo embrionario.

El tronco del encéfalo se dobla conforme progresa el desarrollo. Como resultado, el mesencéfalo avanza hacia la cima del encéfalo. El rombencéfalo se pliega sobre sí mismo, haciendo que las placas alares se acentúen y creando el cuarto ventrículo encefálico, de forma romboidal. La porción rostral del robemcéfalo origina el puente y el cerebelo, mientras que la porción caudal origina la médula oblonga (bulbo raquídeo) (fig. 4).

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Figura 4 Algunos derivados de las vesículas encefálicas.

Figura 3 (A) y (B) Vesículas encefálicas, visión desde el lado derecho. Los asteriscos indican el lugar de desarrollo inicial del cerebelo.

Sistema ventricular y plexos coroideos

El conducto neural se dilata dentro de los hemisferios cerebrales, formando los ventrículos laterales; estos comunican con el tercer ventrículo contenido en el diencéfalo. Los dos ventrículos laterales se comunican con el tercer con el tercer ventrículo mediante el agujero de Monro (agujero *Foramen* interventricular). El tercer y cuarto ventrículos comunican a través del acueducto cerebral (acueducto mesencéfalico o acueducto de Silvio) en el mesencéfalo (fig. 5).

Los delgados techos del prosencéfalo y el rombencéfalo se encuentran invaginados por penachos capilares que forman los plexos coroideos de los cuatro ventrículos. Los plexos coroideos secretan el líquido cefalorraquídeo (LCR), que fluye a través del sistema ventricular. El LCR abandona el cuarto ventrículo a través de tres aberturas en su techo. (fig. 6).

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Figura 5 Desarrollo del sistema ventricular. Los plexos coroideos se muestran en rojo.

Nervios craneales

La figura 7 ilustra el estado de desarrollo de los nervios craneales durante la sexta semana tras la fecundación.

- El nervio olfatorio (I) se forma a partir de neuronas bipolares que se desarrollan en el revestimiento epitelial de la fosa olfatoria.

- El nervio óptico (II) crece centralmente de la retina.

- Los nervios oculomotor (III) y troclear (IV) se originan del mesencénfalo, y el nervio abducens (VI) lo hace del puente; los tres inervan los músculos extrínsecos del globo ocular.

- Las tres divisiones del nervio trigémino (V) son sensitivas para la piel de la cara y el cuero cabelludo, para las mucosas de la cavidad buconasal y los dientes. Su raíz motora inervará los músculos masticadores.

- El nervio facial (VII) inervará los músculos de la cara.